Si convives con un loro, seguro que has vivido esta escena más de una vez, rellenas el bebedero con agua limpísima a primera hora de la mañana y, cuando vuelves a mirar un rato después, parece más una sopa que un cuenco de agua. A Gusgus le encanta convertir su bebedero en un pequeño caldero de restos, y durante un tiempo pensamos que era simplemente un cerdito con el agua. Pero cuando nos pusimos a investigar en serio, descubrimos que hay bastante más detrás de este «cochineo» de lo que parece, y que entenderlo bien es clave para mantener a tu loro sano.
Si además te preguntas qué tipo de agua es mejor para tu loro más allá de la limpieza del cuenco, ya lo resolvimos a fondo en nuestro post sobre si el agua del grifo daña los riñones de tu loro.
En realidad, detrás de un cuenco sucio hay dos causas muy distintas que conviene diferenciar bien, porque no se solucionan de la misma manera. Por un lado está lo que cae dentro sin que el loro lo busque, y por otro lo que el loro moja de forma completamente intencionada. Vamos a ver cada una por separado.
Cuando el problema es que hace caca dentro del cuenco
Empecemos por lo más incómodo de admitir, sí, es completamente normal que un loro acabe defecando cerca o directamente dentro de su bebedero, y no tiene nada que ver con mala educación ni con que «lo haga aposta» para fastidiar. Los loros defecan con una frecuencia altísima a lo largo del día, muchas veces sin mucho control sobre el momento ni el lugar exacto, así que si el punto donde suelen posarse queda cerca del cuenco, es prácticamente inevitable que algo caiga dentro tarde o temprano.
Aquí el verdadero fallo casi siempre está en el diseño de la jaula, no en el comportamiento del loro. Cuando un posadero queda situado justo encima o muy cerca del bebedero o el comedero, las probabilidades de contaminación se disparan una barbaridad, porque cualquier cosa que caiga desde arriba termina directamente en el agua o en la comida. Es uno de los errores de colocación más comunes y, a la vez, de los más fáciles de solucionar simplemente cambiando de sitio los posaderos o los cuencos.
Así que si notáis que el bebedero de vuestro loro siempre acaba con restos dentro nada más limpiarlo, antes de pensar que es un problema de comportamiento merece la pena mirar hacia arriba, literalmente, y comprobar qué hay justo encima de ese cuenco.
Cuando el problema es que moja toda su comida
La segunda causa es de naturaleza completamente distinta, y hasta tiene su propia investigación científica detrás. Seguro que has visto a tu loro coger un trozo de pienso, un fruto seco o otros alimentos, y llevarlo directo al agua para dejarlo un ratito en remojo antes de comérselo. Esto tiene nombre propio en el mundo de la etología aviar, se llama dunking, y no es ningún accidente ni un juego sin sentido.
De hecho, un estudio realizado con cacatúas de Goffin documentó por primera vez este comportamiento de forma científica, observando cómo varias de estas aves mojaban deliberadamente galletas secas en agua antes de comérselas, esperando pacientemente a que se ablandaran durante casi medio minuto de media antes de dar el primer bocado. Los investigadores descartaron que lo hicieran para «lavar» la comida, porque solo remojaban ciertos alimentos concretos, sobre todo los más secos y duros, y dejaban intactos otros que ya tenían una textura blanda. La conclusión más aceptada es que lo hacen simplemente para ablandar el alimento y hacerlo más fácil de comer, un poco como cuando nosotros mojamos una galleta en la leche.
Lo interesante es que este comportamiento requiere bastante autocontrol por parte del ave, ya que implica esperar activamente a que el alimento se remoje en vez de comérselo directamente, algo que los propios investigadores destacan como una muestra más de lo listos que son estos animales. Así que la próxima vez que veas a tu loro remojando su comida, en realidad estás siendo testigo de un pequeño acto de planificación e inteligencia, aunque el resultado sea que tengas que fregar el cuenco cada dos por tres.
Por qué esto sí importa para la salud de tu loro, y qué hacer al respecto
Tanto si el motivo es la caca como si es el remojo intencionado, el resultado final es el mismo, un cuenco que deja de contener simplemente agua para convertirse en un caldo con restos de comida, saliva o heces. Y aquí es donde el tema deja de ser una simple curiosidad de comportamiento para convertirse en un asunto de salud real.
El problema no es estético, es bacteriano. En cuanto el agua se contamina, se convierte en un caldo de cultivo perfecto para bacterias, algunas de ellas nada inofensivas, como es el caso de Pseudomonas, capaz de sobrevivir incluso a un simple aclarado si el cuenco no se frota bien. Y hay un motivo extra para tomárselo en serio, si el loro estuviera portando de forma asintomática la bacteria responsable de la psitacosis, esa misma agua contaminada con heces sería una vía de exposición tanto para el propio loro como, potencialmente, para las personas de la casa. No es motivo de alarma en un loro sano con buena higiene, pero sí es un argumento de peso para no relajarse con la limpieza diaria del bebedero.
Precisamente porque el riesgo real está en la contaminación y no en el origen del agua, las soluciones prácticas apuntan todas en la misma dirección, reducir cuanto se pueda la contaminación y limpiar con la frecuencia adecuada. Lo primero es separar bien el cuenco de agua del de comida, colocándolos en extremos distintos de la jaula en vez de pegados el uno al otro, y evitar que cualquier posadero quede justo encima de ambos. Esto no elimina el dunking por completo, porque como hemos visto es un comportamiento natural, pero sí reduce bastante la frecuencia con la que tu loro decide «hacer sopa» solo por tener la tentación a mano, y de paso corta de raíz el problema de las heces que caen desde arriba.
Lo segundo, y ya lo comentábamos en nuestro post sobre si el agua del grifo daña los riñones de tu loro, es que la clave está en la limpieza diaria, más que en el tipo de agua que uséis. Cambiar el agua y la comida como mínimo una vez al día es el estándar mínimo recomendado, aunque si tenéis un loro especialmente aficionado al remojo, puede que necesitéis revisarlo y refrescarlo varias veces a lo largo del día. Y no basta con vaciar y volver a llenar, hay que fregar bien el cuenco, porque el biofilm bacteriano se agarra a las paredes aunque el agua parezca visualmente limpia. Una revisión semanal más a fondo, con un cepillo dedicado solo a los cuencos del loro y un buen aclarado, ayuda además a evitar que se acumule suciedad en las zonas menos visibles, como el borde o la base del recipiente.
Cuidar el cuenco, cuidar a tu loro
Que tu loro ensucie el cuenco de agua no es un capricho ni una travesura, es una mezcla de fisiología, en el caso de las heces, e inteligencia, en el caso del remojo de comida. Ninguno de los dos motivos debería preocuparos como comportamiento en sí mismo, lo que sí merece atención real es la higiene diaria, porque un cuenco contaminado con restos de comida o heces se convierte rápidamente en un problema bacteriano evitable con poco esfuerzo.
Con una buena colocación de posaderos y cuencos, y una rutina de limpieza constante, este pequeño caos de cada día deja de ser un riesgo para pasar a ser, simplemente, una de esas cosas entrañables que hacen que vivir con un loro nunca sea aburrido. Nosotros ya hemos dejado de agobiarnos cada vez que vemos a Gusgus haciendo sopa, ahora solo nos aseguramos de que el cuenco esté siempre limpio y bien colocado, y con eso nos basta para estar tranquilos.
Referencias
Para escribir este post nos hemos apoyado en estudios de comportamiento aviar y en guías clínicas de veterinarios y clínicas especializadas en aves de compañía, con el objetivo de contrastar tanto la parte de etología como la parte sanitaria del tema.
- Auersperg, A. M. I. & Zewald, J. (2023) — Estudio sobre dunking de alimentos en cacatúas de Goffin, publicado en Biology Letters, Universidad de Medicina Veterinaria de Viena. Recogido en Smithsonian Magazine: https://www.smithsonianmag.com/smart-news/watch-cockatoos-dip-their-food-in-water-to-make-it-soggy-180983432/
- The Guardian — Cobertura del estudio sobre dunking en cacatúas de Goffin: https://www.inkl.com/news/food-dunking-parrots-reveal-humans-are-not-alone-in-preferring-snacks-soggy
- Lafeber Company / Pet Birds by Lafeber Co. — New Study Dives Into The Reasons Why Parrots Dunk Their Food: https://lafeber.com/pet-birds/new-study-dives-into-the-reasons-why-parrots-dunk-their-food/
- Hagen Avicultural Research Institute (HARI) — Parrots And Water, por Louise Bauck, BSc, DVM, MVSc: https://hari.ca/avian-care/parrots-and-water/
- Bird Clinic (clínica veterinaria especializada en aves, Melbourne) — How to set up my bird cage: https://www.birdclinic.net/bird12.htm
- Clermont Animal Hospital — Avian Care, guía clínica sobre colocación de comederos, bebederos y posaderos: https://www.clermontanimal.net/wp-content/uploads/2019/10/AvianCare.pdf
- Chewy — Water And Your Pet Bird, con declaraciones de Brian Speer, DVM, y Gregory Burkett, DVM: https://www.chewy.com/education/bird/health-and-wellness/water-and-your-pet-bird
- Texas A&M Veterinary Medical Diagnostic Laboratory — Chlamydia in birds (psitacosis): https://tvmdl.tamu.edu/case-studies/chlamydia-in-birds/
- NCBI Bookshelf, StatPearls — Psittacosis, mecanismos de transmisión por heces y secreciones: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK538305/
Si quieres profundizar en cualquiera de estos puntos, sobre todo en la parte de psitacosis o en el diseño completo de la jaula, son buenas puertas de entrada para seguir investigando por vuestra cuenta.




