¿El agua del grifo daña los riñones de tu loro?

En casa hemos discutido esto más de una vez con la jarra de filtro en la mano, mirando a Wilfri mientras bebía a sorbitos de su bebedero. «¿Le estaremos dando el agua correcta?». Es una pregunta que nos habéis hecho también muchas veces, sobre todo desde que corre el rumor de que el agua del grifo, especialmente en zonas de playa, tiene tanta cal que puede acabar dañando los riñones de nuestros loritos. Así que nos pusimos a investigar a fondo, revisando estudios y fuentes veterinarias especializadas, para daros una respuesta con base real y no con miedo de pasillo.

Adelantamos algo antes de entrar en materia. El mito tiene un fondo de verdad a medias, pero el riesgo real para los riñones de tu loro no está donde la mayoría piensa. Pero no te preocupes, porque te lo vamos a contar todo para que lo entiendas.

Qué relación hay entre la cal del agua y los riñones de tu loro

La preocupación es comprensible, ya que en personas circula la idea de que el agua muy mineralizada favorece los cálculos renales, así que parece lógico pensar que a nuestro loro le puede pasar algo parecido. Pero cuando revisamos la literatura veterinaria centrada en psitácidas, el foco cambia y te lo contamos.

Lo que sí está bien documentado como causa de daño renal en loros no es el agua que beben, sino el exceso de calcio y vitamina D3 en la dieta. Cuando un ave recibe demasiada vitamina D, generalmente por sobresuplementación, su cuerpo absorbe más calcio del que puede gestionar, y ese calcio de sobra empieza a depositarse en tejidos blandos como el riñón. Con el tiempo esto puede derivar en nefrocalcinosis o en gota, dos de las complicaciones renales más citadas en la bibliografía veterinaria sobre aves.

Y aquí viene un dato que nos pareció muy revelador durante la investigación. En un estudio con periquitos, el exceso de calcio en la dieta resultó incluso más dañino para el riñón que el propio exceso de vitamina D3. Es decir, el problema no está en lo que bebe tu loro, está en lo que come, sobre todo si le dais suplementos de calcio sin supervisión veterinaria o un pienso mal formulado.

Dicho de otra forma, ninguna fuente veterinaria seria vincula hoy la dureza del agua de bebida con el fallo renal en loros. El verdadero sospechoso lleva plumas puestas en el comedero, no en el bebedero. Pero como no nos quedamos tranquilos con ello, seguimos investigando más a fondo y te seguimos contando a continuación.

¿Por qué se dice que «el agua de zonas de playa es peor» ?

Aquí va otro matiz que merece la pena aclarar, porque es un error muy extendido, y para entenderlo bien primero conviene aclarar de qué estamos hablando exactamente cuando decimos que un agua es «dura» o «blanda».

Esa dureza no tiene nada que ver con lo que se nota al tacto, sino con la cantidad de minerales disueltos que lleva el agua, sobre todo calcio y magnesio. Cuanto más calcio y magnesio contiene, más «dura» se considera, y esa es precisamente la cal que se queda pegada en el hervidor, en la ducha o en la tetera de casa. El agua «blanda», en cambio, lleva muy pocos de esos minerales disueltos, por lo que apenas deja restos ni forma esa capa blanquecina tan característica. Ninguna de las dos es mala para beber por sí misma, simplemente tienen una composición mineral distinta, y es justamente esa composición la que a veces se relaciona, de forma equivocada, con la salud del riñón de nuestros loros.

Y aquí llega el matiz importante, esa dureza no depende de estar cerca del mar, sino de la geología del terreno por el que pasa el agua antes de llegar al grifo. Cuando el agua atraviesa terrenos calizos, ricos en roca caliza, se va cargando de carbonato cálcico a su paso y sale del grifo mucho más «dura». Cuando atraviesa terrenos graníticos, en cambio, apenas recoge esos minerales por el camino y sale mucho más blanda. Es, literalmente, una cuestión de qué tipo de roca pisa el agua antes de llegar a casa, no de si esa casa tiene vistas al mar.

¿Cuáles son las zonas con agua más dura?

Esto explica por qué la realidad es mucho más variada de lo que sugiere el mito. Es cierto que ciudades costeras como Barcelona o Tarragona tienen fama merecida de agua dura. Incluso muy dura en el caso de Tarragona, porque buena parte de su suministro procede de cuencas como la del Llobregat, que atraviesa terrenos calcáreos y, en su tramo final, zonas con presencia de sales procedentes de antiguas explotaciones mineras. Alicante, Murcia, Castellón, Baleares, Málaga o Almería comparten ese mismo patrón por motivos geológicos parecidos. Pero si el mito fuera cierto sin matices, toda la costa española debería tener el mismo problema, y no es así en absoluto.

Galicia es el mejor ejemplo para desmontarlo. Es una comunidad completamente costera, bañada por el Atlántico de punta a punta, y sin embargo tiene una de las aguas más blandas de todo el país, precisamente porque su terreno es mayoritariamente granítico. Lo mismo ocurre con Madrid, que ni siquiera tiene costa y se abastece de embalses situados sobre roca granítica en la Sierra de Guadarrama, lo que le da un agua notablemente blanda pese a estar en pleno centro de la península.

Así que si vivís en la costa gallega o cántabra, probablemente tengáis agua blanda, aunque estéis a pocos metros del mar. Y si vivís en Barcelona, Tarragona o cualquier otra zona con suelo calizo, es probable que tengáis agua dura, estéis en la costa o tierra adentro. La cal depende del suelo que pisa el agua antes de llegar a vuestro grifo, no de si escucháis las olas desde la ventana.

Qué agua es realmente la mejor opción para tu loro

Que la dureza del agua no sea el gran villano de los riñones no significa que cualquier agua sirva sin más. Con toda la evidencia sobre la mesa, esto es lo que de verdad importa a la hora de elegir y cuidar el agua de tu loro.

El agua del grifo apta para consumo humano es, en general, apta también para tu loro. La normativa española de calidad del agua de consumo es exigente y está sometida a controles sanitarios constantes, así que si en tu casa el agua es potable, no hay motivo para pensar que le sienta mal a tu lorito. Si tienes dudas sobre la calidad concreta de tu municipio, existen sistemas oficiales de consulta pública donde puedes comprobarlo.

Lo que sí puede convertirse en un problema real es la higiene del bebedero, mucho más que el origen del agua. El mayor riesgo de contaminación no suele venir de la fuente, sino de lo que le ocurre al agua una vez está expuesta dentro de la jaula, con restos de comida, heces o la película bacteriana que se forma si no se limpia a diario. Nuestra recomendación de cada día en casa es justamente esa, cambiar el agua a diario y lavar bien el bebedero, mucho antes que obsesionarnos con si es del grifo o embotellada.

Ojo también con los extremos y te contamos el porqué. El agua destilada, al carecer de minerales, no es la mejor opción como única fuente de bebida a largo plazo. Y si en tu zona el agua es muy dura y te apetece filtrarla por sabor o por comodidad de mantenimiento en casa, adelante, pero sabe que es más una cuestión de confort doméstico que de urgencia médica para tu loro.

Y una última recomendación importante, evita añadir vitaminas o suplementos al agua «por si acaso». Lo aconsejable siempre es apostar por una buena nutrición a través de una dieta formulada y equilibrada, en lugar de suplementar el agua de forma prolongada, ya que el agua con nutrientes añadidos favorece el crecimiento bacteriano y puede hacer que tu loro beba menos por el cambio de sabor.

Cuándo un loro que bebe mucha agua sí debe preocuparte

Un último apunte que nos parece importante compartir. Si notáis que vuestro emplumado bebe mucha más agua de lo habitual, el origen casi nunca está en el tipo de agua que le dais, sino en algo que merece revisión veterinaria.

Existe incluso un caso clínico documentado sobre un yaco que desarrolló lo que se conoce como polidipsia psicógena, es decir, sed excesiva sin causa orgánica de base. Tras las pruebas pertinentes para evaluar la función renal, se concluyó que, igual que ocurre con el picaje de plumas, este tipo de sed compulsiva puede ser una señal de estrés por falta de estimulación o compañía. Cuando mejoró su entorno social, los síntomas desaparecieron.

En el extremo opuesto, un aumento sostenido y mantenido en el consumo de agua también puede señalar un problema hormonal o renal de base, como recoge otro caso clínico publicado sobre un yaco con un cuadro persistente de sed y orina excesivas.

La conclusión, con Wilfri y Gusgus como testigos, es sencilla. Si tu loro bebe de más o de menos de lo habitual, no cambies el agua por probar, llama a vuestro veterinario especializado en aves exóticas. El bebedero rara vez es el culpable, pero el cuerpo de tu loro siempre tiene algo que contarnos si sabemos escucharlo a tiempo.

El mito de que el agua del grifo, y en especial la de las zonas de playa, arruina los riñones de tu loro no se sostiene con la evidencia disponible. El riesgo real de nefrocalcinosis y gota en psitácidas está documentado en relación con el exceso de calcio y vitamina D3 en la dieta, no con la dureza del agua de bebida. Lo que sí marca la diferencia de verdad es una buena higiene diaria del bebedero, evitar los extremos como el agua destilada de forma exclusiva, y prestar atención a cualquier cambio brusco en cuánto bebe tu loro, porque ahí sí puede haber algo importante que contarle a vuestro veterinario.

Referencias

Como siempre, sabéis que nos encanta poder poneros algunas de las referencias y estudios de investigación que hemos considerado importantes y relevantes para poder redactar este contenido:

  • Manual MSD/Merck de Veterinaria — Enfermedades nutricionales de las aves de compañía
  • Manual MSD/Merck de Veterinaria — Nutrición de las psitácidas
  • ResearchGate — Enfermedad renal en las aves, diagnóstico y manejo clínico
  • Hospital Veterinario El Bosque — Veterinarios de psitácidas y guacamayos en Madrid
  • Instituto Geológico y Minero de España (IGME) — Mapa Hidrogeológico de España
  • BOE — Real Decreto 3/2023, criterios técnico-sanitarios de la calidad del agua de consumo
  • Ministerio de Sanidad — Sistema de Información Nacional de Agua de Consumo (SINAC)
  • Hagen Avicultural Research Institute (HARI) — Parrots And Water, por Louise Bauck, BSc, DVM, MVSc
  • Journal of Experimental Biology — Cooper, Withers, Körtner & Geiser (2020), Does control of insensible evaporative water loss by two species of mesic parrot have a thermoregulatory role?
  • PubMed — Westerhof & Lumeij (1988), The use of the water deprivation test for the diagnosis of apparent psychogenic polydipsia in a socially deprived African Grey Parrot
  • Journal of the American Veterinary Medical Association — Central diabetes insipidus in an African Grey parrot

Diario de Plumas

Wilfri y Gusgus son el dúo detrás de Diario de Plumas

Especialistas en el mundo de los psitácidos que convierten evidencia en consejos prácticos de cuidado, comportamiento y bienestar.

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