De todas las especies que viven en nuestras casas, el periquito es probablemente la que peor alojada está. No por falta de cariño, sino porque su tamaño despista y porque el mercado lleva décadas vendiendo jaulas diminutas con dibujitos alegres que nadie cuestiona.
Si has llegado hasta aquí buscando jaulas grandes para periquitos, ya has dado el paso más importante. Ahora vamos a concretar qué significa grande en centímetros, qué diferencia a una buena jaula de una que solo lo parece y cómo montarla por dentro.
Qué se considera una jaula grande para un periquito
Grande no es una sensación, es un número. Un periquito adulto tiene alrededor de 30 centímetros de envergadura alar, y sobre ese dato aplicamos la regla que usamos con todas las especies. El ancho debe alcanzar como mínimo el doble de esa envergadura, el fondo una vez y media y la altura debe permitirle moverse sin rozar la cola.
| Ancho | Fondo | Alto | |
|---|---|---|---|
| Mínimo para uno | 70 cm | 50 cm | 70 cm |
| Recomendado para uno | 90 cm | 70 cm | 70 cm |
| Mínimo para dos | 90 cm | 45 cm | 70 cm |
| Recomendado para dos | 135 cm | 70 cm | 70 cm |
La separación de barrotes recomendada va de 1 a 1,2 centímetros, que es donde este emplumado está seguro sin quedarse encajado.
Son medidas orientativas, fruto del cálculo que explicamos en nuestra guía para elegir la jaula adecuada para tu loro y basado en las recomendaciones de manuales veterinarios y organizaciones de bienestar animal. Y como siempre, cuentan con que tu periquito vuela por casa a diario en un espacio seguro.
Si comparas esas cifras con lo que suele venderse en tiendas para esta especie, verás la magnitud del problema. Muchas jaulas de periquito del mercado no llegan ni al mínimo.
La importancia del ancho de la jaula
Este es el error de compra más frecuente y el más fácil de evitar. Muchas jaulas para pájaros pequeños son torres estrechas y altas, a veces con una cúpula decorativa arriba, porque ocupan poco suelo y quedan bien en el salón.
El problema es que los periquitos vuelan en horizontal. Van de un lado a otro, no suben y bajan como un ascensor. Una jaula alta y estrecha les obliga a trepar por los barrotes en lugar de volar, y ese cambio de vuelo a escalada es exactamente la señal de que el espacio no les sirve.
Cuando tengas que elegir entre veinte centímetros más de alto o veinte más de ancho, quédate con el ancho sin dudarlo. En periquitos ganamos mucho más así.
Cómo saber si una jaula para periquitos es buena antes de comprarla
Las medidas son el primer filtro, pero no el único. Una jaula para periquitos puede cumplir los centímetros de la tabla y seguir siendo mala compra si la forma es equivocada, si el material suelta metales o si las puertas son un peligro. De hecho, buena parte de los modelos que se anuncian como jaulas grandes para periquitos aprueban en tamaño y suspenden en todo lo demás.
El otro problema es que casi siempre compramos a ciegas. Vemos una foto de estudio con un fondo blanco, una ficha con cuatro datos y unas medidas que no sabemos si incluyen la peana, las ruedas o el tejadillo. En tienda física al menos puedes meter la mano y comprobar cómo abre la puerta, pero online dependes de lo que el vendedor haya querido contar, y muchas fichas están escritas para vender, no para informar.
Por eso conviene tener una lista corta de comprobaciones y aplicarla siempre en el mismo orden, antes incluso de mirar el precio. Estas son las que hacemos nosotros y las que dejan fuera a la mayoría de modelos del mercado.
- Forma rectangular y horizontal. Las redondas y las de barrotes que se estrechan en punta se descartan directamente, porque no permiten colocar bien las perchas y pueden atrapar patas o cuello.
- Medidas interiores reales, no las exteriores con la peana incluida. Es un truco habitual en las fichas de producto.
- Separación de barrotes entre 1 y 1,2 cm, y con al menos dos laterales de barrotes horizontales, que son los que el periquito usa para trepar.
- Material seguro, con acero inoxidable como mejor opción y acero con pintura horneada intacta como alternativa. Nada de galvanizado ni de zinc, por el riesgo de intoxicación por metales pesados.
- Bandeja extraíble para limpiar a diario sin desmontar la jaula entera.
- Puertas de apertura lateral o de compuerta, evitando las de guillotina.
- Cierres que un periquito no pueda abrir, porque son sorprendentemente hábiles con los pestillos simples.
Si una jaula falla en cualquiera de estos puntos, por muy bien de precio que esté, mejor seguir buscando. Una estructura mal planteada acaba costando en visitas al veterinario y en problemas de comportamiento que después son difíciles de revertir.
Qué diferencia a la mejor jaula para periquitos
Si alguien nos pregunta cuál es la mejor jaula para periquitos, nuestra respuesta siempre es la misma. La mejor es una jaula de vuelo, ancha y alargada, con los barrotes horizontales en los laterales y con espacio suficiente entre perchas para que pueda dar varios aleteos seguidos al ir de una a otra.
Ese detalle de la distancia entre perchas es más importante de lo que parece. Podemos tener una jaula amplísima y arruinarla colocando las perchas casi pegadas o llenándola de juguetes en el centro. Deja siempre un pasillo de vuelo despejado de lado a lado.
En casa aprendimos esto observando. Cuando la zona central quedaba libre, veíamos vuelos reales de un extremo a otro. Cuando la llenábamos de cosas colgando, esos vuelos desaparecían y solo quedaba el trepar por los barrotes.
Elementos del interiore de la jaula de mi periquito
Una jaula grande y pelada es un almacén con vistas. Los centímetros le dan al periquito la posibilidad de volar, pero es el interior el que decide si va a tener algo que hacer durante las muchas horas que pasa ahí dentro. Y son muchas: aunque salga a volar a diario, la jaula sigue siendo el sitio donde come, donde se acicala y donde duerme.
Las perchas son la pieza más importante y la que más se descuida. Casi todas las jaulas vienen de fábrica con dos palos de plástico del mismo grosor, y eso obliga al periquito a apoyar la pata siempre en la misma postura, lo que con el tiempo provoca durezas y problemas plantares. Nosotros las cambiamos siempre por ramas naturales de distintos grosores, con su corteza, que además les dan algo que roer. Sirven el manzano, el sauce, el avellano o el álamo, siempre libres de tratamientos y bien lavados. Las de lija se descartan sin discusión, porque desgastan las plantas de los pies y no liman las uñas como prometen.
La colocación importa tanto como el material. Ponemos las perchas en los extremos y a alturas distintas, nunca justo encima de comederos o bebederos, y dejando el centro despejado para que el pasillo de vuelo siga existiendo. Una percha algo más alta que las demás suele convertirse en el dormitorio, y está bien que la haya, pero si hay dos periquitos conviene que existan al menos dos sitios cómodos para dormir.
Los juguetes de forrajeo son la otra mitad del trabajo. Un periquito que tiene que buscar su comida es un periquito ocupado, y un periquito ocupado no se dedica a gritar ni a picarse las plumas. No hace falta gastar mucho: un rollo de cartón con mijo dentro, una bolita de papel con semillas o unas hojas de verdura enganchadas en los barrotes funcionan igual de bien que cualquier cosa de tienda. Lo que sí hacemos es rotar los juguetes cada dos o tres semanas, guardando unos y sacando otros, porque estos emplumados se aburren rápido de lo que ya conocen y dejan de interactuar con lo que llevan meses en el mismo sitio.
A eso le sumamos lo básico: un hueso de sepia o bloque mineral, comederos y bebederos separados entre sí, y un bañito con agua un par de veces por semana, que a muchos periquitos les encanta. Con los espejos preferimos ir con cuidado, sobre todo en periquitos que viven solos, porque hay ejemplares que se obsesionan con su reflejo y acaban regurgitando y desatendiendo todo lo demás.
Un último apunte de seguridad: revisa el interior cada pocas semanas. Las cuerdas deshilachadas, los cascabeles con hueco y las cadenas de eslabones abiertos son las causas más habituales de dedos y uñas atrapados, y suelen deteriorarse poco a poco sin que nos demos cuenta.
Qué jaula grande para periquitos elegir
Si te quedas con una sola idea de todo el artículo, que sea esta: la anchura es la que decide. Una jaula grande para periquitos empieza en 60 centímetros de ancho, funciona de verdad a partir de 90 y, si van a vivir dos, el objetivo son 135 centímetros. Todo lo demás son detalles que suman, pero ninguno compensa una jaula estrecha.
Alrededor de esa cifra van las condiciones que hemos ido viendo. La jaula debe ser rectangular y horizontal, con barrotes de 1 a 1,2 centímetros y horizontales al menos en los laterales, de acero inoxidable o pintura horneada intacta, con bandeja extraíble y puertas que no sean de guillotina. Por dentro, perchas naturales de distintos grosoresrepartidas en los extremos, comederos y bebederos fuera de la vertical de las perchas, juguetes de forrajeo que se rotan cada pocas semanas y un pasillo de vuelo despejado de lado a lado. Ese pasillo es la diferencia entre un periquito que vuela y uno que solo trepa.
Y conviene recordar que ninguna jaula sustituye al tiempo fuera. Por muy amplia que sea, sigue siendo un espacio cerrado, y el periquito necesita salir a diario a volar en una habitación segura, con las ventanas cerradas, los ventiladores parados y sin otros animales sueltos. La jaula es la base sobre la que se construye su día, no todo su día.
Sobre el presupuesto, entendemos que dar el salto de una jaula de tienda a una jaula de vuelo asusta un poco. Pero es una compra que se hace una vez y dura toda la vida del ave, que en un periquito bien cuidado puede pasar de los diez años. Si el precio es el obstáculo, mira jaulas de vuelo de segunda mano en buen estado, que se encuentran con relativa facilidad y solo necesitan una desinfección a fondo antes de estrenarlas. Es mucho mejor invertir el dinero en anchura que en accesorios llamativos.
Nuestro consejo final es sencillo: compra la jaula más ancha que te quepa y te puedas permitir, y móntala pensando en cómo se mueve un periquito, no en cómo queda en el salón. Nadie se ha arrepentido nunca de haberle dado a su pájaro más espacio del mínimo.
Y si quieres repasar los criterios generales de forma, materiales, fondo y puertas antes de decidirte, los tienes todos en nuestra guía sobre cómo elegir la jaula adecuada para tu loro.
Referencias sobre jaulas y espacios para periquitos
Para concretar las medidas de este artículo hemos revisado fichas clínicas de la especie, manuales veterinarios, códigos de bienestar animal y literatura científica sobre alojamiento de psitácidas.
- LafeberVet — Basic Information Sheet, Parakeet, ficha clínica del periquito que insiste en que la longitud de la jaula importa más que la altura y detalla la separación de barrotes adecuada.
- Merck Veterinary Manual (MSD) — Overview of Pet Birds, con su tabla de tamaño mínimo y separación de barrotes.
- Merck Veterinary Manual (MSD) — Providing a Home for a Bird, sobre espacio mínimo según envergadura y preferencia por la jaula rectangular.
- MSPCA-Angell — Suggestions for Housing Birds, con la tabla de la Association of Avian Veterinarians.
- Animal Welfare Victoria — Owning a bird, y el Code of Practice for the Housing of Caged Birds, que fija el mínimo en dos veces la envergadura del ave más grande.
- RSPCA Australia Knowledgebase — How should I house my pet bird?, sobre la regla de los dos aleteos entre posaderos.
- eXtension Companion Animals — How much space does my bird need?, sobre anchura, vuelo horizontal y jaulas de vuelo.
- Kalmar, Janssens y Moons (2010), ILAR Journal — Guidelines and Ethical Considerations for Housing and Management of Psittacine Birds Used in Research, donde el periquito es una de las especies más analizadas.
- van Zeeland y col., Applied Animal Behaviour Science — Feather damaging behaviour in parrots, a review.




