Cuando llega un loro a casa, una de las primeras cosas que solemos hacer es preparar su jaula con muchísima ilusión. Compramos juguetes, colocamos perchas, organizamos comederos… y damos por hecho que todo lo que viene incluido de fábrica debería ser seguro. Pero por desgracia, esto no siempre es así.
De hecho, una de las cosas que más hemos aprendido conviviendo con psitácidas es que muchos de los elementos “de serie” que traen algunas jaulas pueden convertirse en auténticos peligros para los loros. Y no hablamos solo de accesorios baratos o juguetes mal diseñados. Hablamos de piezas que vienen directamente incluidas dentro de la propia jaula.
En Diario de Plumas queríamos hacer este artículo porque nosotros mismos vivimos un susto bastante serio con Gusgus cuando todavía era muy pequeñito, justo en esa etapa delicada en la que pasan de papilleros a empezar a utilizar la jaula de forma más autónoma. Y sinceramente, creemos que compartir este tipo de experiencias puede ayudar muchísimo a otros tutores a evitar accidentes similares.
Porque muchas veces el problema no es la falta de cariño o atención. El problema es simplemente no saber que ciertos elementos pueden ser peligrosos hasta que ocurre algo.
Las escaleras metálicas de reja pueden ser muy peligrosas
Este es, probablemente, uno de los elementos que más nos preocupa personalmente sobretodo después de nuestra experiencia personal. Muchas jaulas económicas vienen con pequeñas escaleras metálicas hechas con barrotes o rejillas. A simple vista parecen inofensivas, incluso “divertidas” para que el loro trepe. Pero el problema es que la separación entre los huecos puede permitir que el ave introduzca la cabeza sin poder sacarla después.
Nosotros podemos decir que como «novatos» en su momento lo vivimos con Gusgus. Cuando Wilfri y Gusgus dejaron la etapa de papilleros y empezaron a pasar más tiempo en la jaula, Gusgus consiguió meter la cabeza entre los huecos de una pequeña escalera metálica que venía incluida de serie. El problema fue que después no podía sacarla. Entró en pánico, empezó a forcejear y literalmente estuvo a punto de ahorcarse intentando liberarse.
Fue un momento horrible. Tuvimos que desmontar y cortar la escalera con alicates para poder sacarla sin hacerle daño mientras intentábamos mantenerlo tranquilo. Y sinceramente, desde entonces tenemos clarísimo que este tipo de accesorios no deberían venir en muchas jaulas tal y como están diseñados.


Por eso queríamos contarlo aquí. Porque muchas veces este tipo de accidentes ocurren precisamente cuando el loro es joven, curioso y todavía está explorando el entorno sin entender bien los riesgos.
La norma básica debería ser siempre esta: un loro nunca debería poder introducir completamente la cabeza entre dos barrotes, huecos o piezas metálicas.Especialmente en psitácidas jóvenes o especies pequeñas, cualquier abertura mal dimensionada puede convertirse en un riesgo muy serio de atrapamiento o asfixia.
Desde aquel día, nosotros retiramos completamente este tipo de escaleras metálicas y priorizamos siempre elementos naturales y seguros para trepar.
Por eso, queremos dejaros a continuación algunos de los elementos metálicos que suelen tener las jaulas, y que consideramos que pueden ser un riesgo para nuestros loritos:

Las perchas de plástico liso no son buenas para sus patas
Otro de los accesorios más habituales en jaulas comerciales son las típicas perchas de plástico completamente lisas y rectas. Y aunque mucha gente piensa que el problema es simplemente que “son incómodas”, en realidad pueden afectar bastante a la salud de las patas a largo plazo.
Las psitácidas necesitan variedad de diámetros y texturas para apoyar correctamente los pies. En libertad, jamás pasan horas agarradas siempre exactamente a la misma superficie.
Cuando un loro utiliza constantemente una percha lisa y uniforme:
- La pata mantiene siempre la misma posición
- Se generan puntos de presión continuos
- Disminuye el ejercicio natural de la musculatura
- Aumenta el riesgo de pododermatitis (bumblefoot)
- Pueden aparecer molestias articulares y artritis
Por eso, en lugar de perchas de plástico estándar, suele ser muchísimo más recomendable utilizar:
- Madera natural segura
- Perchas de diámetro variable
- Corcho natural
- Sisal
- Ramas aptas para aves
Además, las texturas irregulares ayudan muchísimo al desgaste natural de uñas y aportan más enriquecimiento físico. Si quieres profundizar más sobre este tema, puedes leer nuestro artículo sobre cómo elegir las mejores perchas para tu loro, donde explicamos qué tipos recomendamos y cuáles intentamos evitar con Wilfri y Gusgus.
Algunas jaulas baratas pueden contener materiales tóxicos
Este es otro tema del que se habla menos de lo que debería y es que muchas jaulas económicas utilizan recubrimientos metálicos o pinturas de baja calidad que pueden contener metales pesados incompatibles con aves, especialmente zinc o plomo.
Y el problema es especialmente grave en loros porque utilizan el pico constantemente para trepar, morder y explorar superficies metálicas. Cuando el recubrimiento empieza a desgastarse, oxidarse o pelarse, el ave puede ingerir pequeñas partículas poco a poco sin que nos demos cuenta.
Las intoxicaciones por metales pesados en psitácidas pueden provocar:
- Problemas digestivos
- Debilidad
- Letargo
- Regurgitación
- Problemas neurológicos
- Alteraciones hepáticas
Por eso merece muchísimo la pena revisar regularmente:
- El estado de los barrotes
- Si existen zonas desconchadas
- Cambios de color en el metal
- Óxido o desgaste
- Pinturas deterioradas
Y sinceramente, si una jaula presenta deterioro importante en el recubrimiento, muchas veces lo más seguro termina siendo sustituirla. Porque en aves, el contacto constante con materiales inseguros puede acabar generando problemas serios a largo plazo.
Las puertas de comedero también pueden convertirse en un peligro
Esto suele sorprender muchísimo a quienes empiezan con loros grandes o especies especialmente inteligentes. Muchas jaulas incorporan pequeñas puertas para extraer los comederos desde fuera. El problema es que algunos loros aprenden rapidísimo a manipular estos sistemas y utilizarlos para abrir la jaula.
Y sí, algunas cacatúas, yacos o aratingas son auténticas especialistas en esto.
Por eso conviene revisar muy bien:
- Cómo cierran los comederos
- Si existe bloqueo real
- Si el loro puede levantar la pestaña
- Si hay holguras o piezas móviles fáciles de manipular
En algunos casos puede ser recomendable añadir cierres más seguros o mosquetones adecuados, aunque también es importante elegirlos bien porque no todos son seguros para psitácidas.
De hecho, hace poco hablamos precisamente sobre este tema en nuestro artículo sobre por qué los mosquetones pueden ser peligrosos en la jaula de los loros, donde explicamos qué tipos conviene evitar y cuáles suelen ser más seguros. Porque los loros aprenden muchísimo más rápido de lo que pensamos. Y cuando descubren cómo abrir algo… normalmente no lo olvidan.
La seguridad de la jaula va mucho más allá del tamaño
Muchas veces elegimos una jaula pensando principalmente en las medidas o en que “se vea bonita”, pero con el tiempo descubres que los pequeños detalles son los que realmente marcan la diferencia en seguridad.
Una escalera mal diseñada, una percha inadecuada o una puerta demasiado fácil de abrir pueden convertirse en riesgos reales incluso en jaulas aparentemente buenas.Por eso nosotros siempre recomendamos observar absolutamente todo lo que viene incluido de serie antes de dejar que el loro interactúe libremente con ello.
Porque convivir con psitácidas también significa aprender a mirar su entorno desde la curiosidad que ellos tienen. Y cuando entiendes que van a morder, trepar, abrir y explorar cada rincón… empiezas a detectar peligros que antes pasaban completamente desapercibidos.
Y sinceramente, si nuestra experiencia con Gusgus puede ayudar a evitar que otro tutor pase un susto parecido, creemos que merece muchísimo la pena compartirla.




