Cómo quitar la rejilla de la jaula del loro y convertir la base en una zona de forrajeo

Cuando empezamos a convivir con loros, muchas veces damos por hecho que las jaulas vienen preparadas pensando en el bienestar del ave. Pero con el tiempo te das cuenta de que gran parte de los accesorios y estructuras que incluyen de serie están diseñados principalmente para facilitar la limpieza al humano, no necesariamente para respetar los comportamientos naturales de una psitácida.

Una de las cosas que más cambia la forma en la que un loro utiliza su espacio es precisamente la base de la jaula. Y aquí entra uno de los grandes debates dentro del enriquecimiento ambiental: quitar o no quitar la rejilla metálica inferior.

Nosotros hace tiempo decidimos eliminarla completamente en las jaulas de Wilfri y Gusgus, y sinceramente, el cambio fue enorme. No solo porque mejoró la seguridad y comodidad de la base, sino porque transformó completamente el suelo de la jaula en una auténtica zona de exploración y forrajeo.

Eso sí, hacerlo bien requiere adaptar ciertas cosas para que siga siendo seguro. En este artículo queremos explicarte por qué decidimos quitar la rejilla, qué riesgos tiene mantenerla y cómo puedes convertir la bandeja inferior en un espacio muchísimo más enriquecedor para tu loro.

Y si todavía estás escogiendo jaula o quieres revisar qué características debería tener una realmente adecuada, te recomendamos leer también nuestro artículo sobre cómo elegir la jaula adecuada para tu loro.


Por qué muchas jaulas incluyen rejilla metálica en la base

La mayoría de jaulas comerciales incorporan una rejilla metálica separando al ave de la bandeja inferior. Sobre el papel, la idea parece lógica: evitar que el loro entre en contacto con las heces y facilitar la limpieza diaria. Y sí, desde el punto de vista práctico para tiendas, criadores o limpieza rápida, tiene sentido.

El problema es que esa estructura elimina por completo una de las zonas más interesantes para el comportamiento natural del loro: el acceso al suelo y al sustrato.

En libertad, muchísimas psitácidas pasan parte del día buscando alimento, manipulando materiales, explorando ramas caídas o interactuando con elementos del entorno. Cuando colocamos una rejilla rígida bajo ellos, toda esa estimulación desaparece y el suelo deja de ser un espacio utilizable y se convierte simplemente en una zona “prohibida”.

Y aquí es donde muchas veces olvidamos algo importante: los loros no solo necesitan perchas y juguetes colgados. También necesitan explorar diferentes alturas, superficies y zonas de búsqueda. Por eso cada vez más personas están adaptando las bases de las jaulas para convertirlas en espacios de forrajeo mucho más naturales y enriquecedores.

Problemas que puede generar la rejilla metálica

Más allá del tema del enriquecimiento, las rejillas inferiores también pueden presentar ciertos riesgos físicos dependiendo del tamaño del ave y del diseño de la jaula.

Uno de los problemas más habituales es el atrapamiento de dedos o uñas entre los barrotes. Esto ocurre especialmente en especies pequeñas o medianas, como agapornis, cotorras o periquitos, aunque cualquier loro curioso puede enganchar accidentalmente una pata.

Además, cuando el ave camina constantemente sobre una superficie metálica rígida y uniforme:

  • El pie siempre apoya igual
  • Hay menos variación de presión
  • Disminuye la estimulación plantar natural
  • Puede aumentar el riesgo de irritaciones o pododermatitis
  • Algunas aves desarrollan inseguridad al caminar sobre la rejilla

También ocurre algo curioso: muchos loros directamente evitan bajar al suelo porque la sensación de la rejilla no les resulta cómoda ni estable.Y eso limita muchísimo su comportamiento exploratorio.

En nuestro caso, una de las cosas que más notamos al quitarla fue precisamente que Wilfri y Gusgus empezaron a bajar muchísimo más a la base para investigar, jugar y buscar cosas escondidas.

Cómo adaptamos nosotros la base de la jaula

Cuando decidimos retirar la rejilla de nuestras jaulas, nos encontramos con un problema bastante común en algunos modelos: al quitarla, quedaba un hueco entre la estructura y la bandeja inferior por el que un loro pequeño podría escaparse.

Así que tuvimos que adaptar la jaula.Lo que hicimos fue subir la bandeja más arriba para que encajara mejor en la estructura. Para conseguirlo, recortamos parte del borde plástico de la bandeja y añadimos pequeños soportes inferiores que ayudaban a elevarla y mantenerla fija sin dejar espacios peligrosos.

Fue literalmente una adaptación artesanal hecha pensando en su seguridad. Y sinceramente, aunque al principio da respeto modificar la jaula, mereció muchísimo la pena.

Porque al final conseguimos:

  • Eliminar completamente la rejilla
  • Evitar huecos de escape
  • Crear una base más cómoda
  • Transformar el suelo en una zona activa de forrajeo

Muchas veces este tipo de adaptaciones pequeñas son las que realmente marcan la diferencia en el día a día de un loro.

Convertir la bandeja inferior en una zona de forrajeo

Una de las cosas más interesantes que descubrimos tras quitar la rejilla es que el suelo empezó a convertirse en una especie de “mini ecosistema” de exploración.Y aquí pasa algo muy curioso porque juguetes que ignoraban completamente cuando estaban colgados empezaron a resultarles interesantes simplemente por encontrarlos entre el sustrato.

Esto tiene muchísimo sentido si pensamos en cómo forrajean las psitácidas en libertad. Buscar cosas entre materiales, remover elementos y descubrir comida escondida forma parte de su comportamiento natural. Por eso la bandeja inferior puede convertirse en un enriquecimiento brutal si se utiliza correctamente.

La idea no es llenar la bandeja de comida constantemente, sino crear oportunidades de búsqueda y exploración. Y sinceramente, a nivel mental se nota muchísimo.

La higiene es todavía más importante cuando quitas la rejilla

Aquí sí creemos importante ser claros y es que eliminar la rejilla tiene muchísimos beneficios, pero también implica asumir una limpieza mucho más rigurosa.

Cuando el loro tiene acceso directo a la bandeja inferior, inevitablemente también puede entrar en contacto con restos de heces o comida caída. Por eso el sustrato debe mantenerse siempre limpio y renovarse con frecuencia.

En nuestro caso:

  • Cambiamos la base prácticamente a diario
  • Revisamos constantemente humedad o restos orgánicos
  • Evitamos acumulaciones largas de comida
  • Renovamos elementos de forrajeo frecuentemente

Porque el enriquecimiento solo funciona bien cuando también existe higiene adecuada. Y sinceramente, creemos que aquí está el equilibrio real: crear un entorno más natural sin descuidar nunca la seguridad sanitaria.


No todas las adaptaciones sirven para todos los loros

Algo importante que siempre intentamos recordar cuando hablamos de este tipo de cambios es que cada psitácida es distinta. Hay loros que pasan muchísimo tiempo en el suelo y disfrutan enormemente del forrajeo inferior y Otros que apenas bajan nunca. Algunas especies son más exploradoras, otras más cautelosas.

Por eso no existe una única configuración perfecta para todas las aves y lo importante es observar cómo utiliza el espacio tu loro y adaptar la jaula pensando en su comportamiento real, no únicamente en lo que viene de fábrica.

En nuestro caso, quitar la rejilla y transformar la base en una zona activa de exploración fue una de las mejores decisiones que tomamos con la jaula de Wilfri y Gusgus. Porque muchas veces pequeños cambios en el entorno terminan teniendo un impacto enorme en su bienestar diario.

Diario de Plumas

Wilfri y Gusgus son el dúo detrás de Diario de Plumas

Especialistas en el mundo de los psitácidos que convierten evidencia en consejos prácticos de cuidado, comportamiento y bienestar.

Redes sociales


Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para fines de afiliación y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad