Cerramos esta serie de posts sobre patologías concretas con un tema que afecta casi en exclusiva a los polluelos, las patas abiertas o «splayed leg». Es una de esas condiciones que, cuanto antes se detecta, más fácil resulta de corregir, así que merece la pena conocerla bien, sobre todo si tenéis experiencia con loros papilleros o pensáis tener un lorito desde pequeñito, en el futuro.
Vamos a contaros de dónde viene, cómo se corrige y qué dice la literatura veterinaria más reciente sobre esta condición, que por desgracia todavía se abandona con demasiada frecuencia por considerarse «sin solución».
Qué son las patas abiertas y por qué ocurren
Se trata de una deformidad en la que las patas del polluelo, en lugar de mantenerse bajo el cuerpo en una posición normal y funcional, se desplazan hacia los lados, dificultando o incluso impidiendo por completo que el ave se sostenga en pie con normalidad. Puede afectar a una sola pata o a las dos a la vez, y su gravedad varía muchísimo de un caso a otro, desde una desviación leve hasta una incapacidad total para mantenerse erguido.
Una revisión científica publicada en 2023 en la revista Jurnal Sain Veteriner, que analizó en profundidad esta condición en distintas especies de aves, incluidos loros, periquitos y agapornis, distingue dos tipos bien diferenciados de patas abiertas. El primero es la forma congénita, es decir, el polluelo nace ya con la pata en una posición anómala porque esa era su postura dentro del huevo antes de eclosionar. Este tipo suele tener peor pronóstico y difícilmente se corrige solo, por lo que necesita intervención rápida.

El segundo tipo es el que se debe a un manejo inadecuado durante la cría, y es precisamente el que mejor responde a la prevención y al tratamiento, porque su origen está en factores externos que sí podemos controlar como tutores o criadores. Los propios investigadores señalan que incluso se ha llegado a identificar un gen concreto, el CDKN3, implicado en el desarrollo de esta alteración en el tejido muscular, lo que confirma que también puede existir un componente genético de base en algunos casos.
Causas más habituales de apertura de patas en polluelos
La causa más citada, con diferencia, es una superficie demasiado resbaladiza o poco adecuada, que no permite que el polluelo tenga un buen agarre mientras sus patas todavía se están formando y fortaleciendo en esas primeras semanas de vida, tan críticas para su desarrollo. A esto se suma un factor que muchas veces se pasa por alto, que es el propio tamaño del nido en relación con el número de polluelos que alberga, ya que un nido demasiado pequeño para la cantidad de crías provoca que se amontonen y se presionen entre sí durante mucho tiempo seguido, lo que también puede empujar sus patas hacia una posición incorrecta.
También influye de forma muy directa una nutrición insuficiente en calcio, fósforo o vitamina D3, elementos clave para un desarrollo óseo correcto, especialmente cuando esas carencias se combinan con una exposición insuficiente a la luz solar, algo habitual en criaderos con muchas aves donde algunos polluelos quedan siempre en las zonas más alejadas de la luz.
A esto se añade el crecimiento demasiado rápido en polluelos sobrealimentados, cuyo esqueleto no tiene tiempo de fortalecerse al mismo ritmo que gana peso, y en algunos casos, un componente genético, especialmente en líneas de cría con endogamia, donde la tendencia puede repetirse en distintas camadas. Esto es uno de los motivos por los cuales estamos muy a acostumbrados a ver por desgracia este tipo de problemas en polluelos de gallina de las industrias alimentarias.
Conviene diferenciar también las patas abiertas de otra condición relacionada pero distinta, la deformidad angular de las extremidades, en la que el hueso crece de forma desigual porque el polluelo apoya más peso en un lado de la pata que en el otro. Suele afectar sobre todo a la tibiotarso y aparece en aves que están creciendo muy deprisa, y aunque el origen es distinto al de las patas abiertas clásicas, comparte con ellas la importancia de una detección precoz para evitar secuelas permanentes.
Cómo se corrige la apertura de patas
La buena noticia es que, si se detecta a tiempo, el pronóstico suele ser muy bueno, porque los huesos de un polluelo todavía son flexibles y responden bien a la corrección, algo que ya no ocurre igual en un ave adulta. Cuanto antes se empiece el tratamiento, mejor es la respuesta y más rápida la recuperación, así que ante cualquier duda con un polluelo que no consigue mantenerse en pie con normalidad, lo correcto es acudir de inmediato a un veterinario especializado en aves exóticas, sin esperar a ver si mejora por sí solo con el tiempo.
Te vamos a contar varios métodos de tratamiento que suelen ser utilizados para corregir este problema de patas, cada uno con sus ventajas y sus inconvenientes, así que os los resumimos para que entendáis por qué el veterinario puede optar por uno u otro según el caso:
- Método de la cinta o ribbon. Consiste en unir ambas patas con una tira suave que las mantiene en la posición correcta. Es el método que más se utiliza porque los materiales son fáciles de conseguir, la tasa de recuperación es alta y genera poco estrés en el polluelo.
- Método del palito o stick. Se fija un pequeño soporte a las patas para inmovilizarlas casi por completo. Se usa con menos frecuencia porque, al no poder moverse apenas, el nivel de estrés que provoca en el ave suele ser más alto.
- Método de la espuma o foam. Se coloca un material semirrígido alrededor de la zona afectada. Es algo más complicado de aplicar, pero ofrece un buen equilibrio entre sujeción y comodidad para el polluelo.
- Método de la goma elástica. Es el que la propia revisión señala como más recomendable en la mayoría de los casos, porque combina una tasa de éxito alta con un nivel de estrés bajo para el ave, siempre que se aplique con el grosor y la tensión adecuados.

Sea cual sea el método elegido por vuestro veterinario, la clave está en revisarlo con frecuencia para comprobar que la circulación no se ve comprometida y en no mantenerlo puesto más tiempo del recomendado sin supervisión. En los casos más leves, unos pocos días de tratamiento bien hecho pueden ser suficientes, mientras que en los casos más severos el proceso puede alargarse varias semanas, con revisiones periódicas del veterinario para ir ajustando el soporte a medida que el polluelo crece. Insistimos en que este no es un tratamiento para improvisar en casa sin supervisión, ya que un vendaje demasiado apretado puede cortar la circulación y dejar secuelas mucho peores que la propia deformidad original.
Un caso real que ilustra bien esta corrección de patas abiertas
La misma revisión documentada a continuación, encontramos varios casos reales que ayudan a entender cómo se aplica todo esto en la práctica. Entre ellos aparecen polluelos de agapornis tratados con el método de la cinta y con el método del palito, en los que la colocación de estos soportes, mantenidos con constancia durante todo el proceso de crecimiento, permitió restaurar una postura normal del pie en la mayoría de los casos tratados a tiempo.
Pero el caso que más nos ha llamado la atención, y que creemos que ilustra muy bien tanto el proceso de recuperación como sus posibles complicaciones, es el de una ninfa de 35 días con una luxación de la articulación de la rodilla que le impedía mantenerse en pie.
El equipo veterinario le colocó un soporte de espuma semirrígida en la zona afectada y combinó el tratamiento con sesiones diarias de fisioterapia. Tras 20 días de este manejo, el ave ya era capaz de mantenerse en pie con una postura prácticamente normal, aunque la movilidad de la articulación no llegó a recuperarse del todo por la rigidez que había quedado en la zona.
Durante el proceso, además, la pata tratada desarrolló un caso de pododermatitis leve, algo que no es raro cuando una extremidad recibe más presión o roce de lo habitual mientras se recupera, y que se resolvió en unos dos meses con tratamiento tópico. Si os interesa entender mejor esta otra condición y por qué puede aparecer en las patas de un loro, os dejamos nuestro post sobre la pododermatitis en loros y por qué le pueden doler las patas.
El propio estudio insiste en algo que nos parece especialmente importante compartir con vosotros, y es que un diagnóstico o una terapia incorrectos pueden dejar al ave con una discapacidad permanente para el resto de su vida, así que no es en absoluto un tema para intentar resolver por vuestra cuenta sin supervisión veterinaria adecuada.
Cómo prevenir las patas abiertas en la cría
Como habréis visto, la mayoría de las causas detrás de las patas abiertas tienen que ver con el manejo del entorno de cría, así que una buena parte de los casos se pueden evitar con algo de previsión. Si os dedicáis a la cría responsable o convivís con polluelos papilleros, estas pautas ayudan a reducir mucho el riesgo de que esta condición llegue a aparecer:
- Usar superficies de cría con buen agarre, evitando fondos lisos, resbaladizos o demasiado planos.
- Cuidar la nutrición del polluelo desde el primer día, con un aporte adecuado de calcio, fósforo y vitamina D3, y asegurando también una buena exposición a la luz.
- Evitar el crecimiento excesivamente rápido por sobrealimentación, siguiendo siempre las pautas de un criador experimentado o de vuestro veterinario.
- Vigilar que el nido tenga un tamaño adecuado para el número de polluelos que alberga, evitando que se amontonen entre sí durante periodos largos.
- Revisar con regularidad la postura y el apoyo de las patas de cada polluelo durante las primeras semanas de vida, cuando el problema es más fácil de detectar y corregir.
Con una buena prevención, esta es una de esas condiciones que apenas debería llegar a aparecer en un entorno de cría cuidado, y si lo hace, una intervención temprana suele resolverla sin dejar secuelas de por vida. Si estáis empezando con un polluelo papillero y queréis asentar bien toda la rutina de cuidados desde el principio, os recomendamos también nuestra guía completa de loros papilleros, donde tratamos con detalle todo lo que hay que tener en cuenta en esta primera etapa tan delicada. Ya sabéis que nosotros estamos a favor de la adopción responsable, pero es importante que podáis tener toda la información correspondiente, ya que en algún momento podéis encontraros con un polluelo (lorito bebé) o realizar una adopción en la que os encontréis con un problema similar al mencionado.
Referencias de consulta
Este post lo hemos preparado con literatura veterinaria específica sobre el manejo de polluelos, incluida una revisión científica reciente con casos reales de corrección documentados paso a paso.
- Permana, R. G. S., Indarjulianto, S., Yanuartono, Nareswari, A. y Puspitadesy, S. A. (2023). «Splayed Leg in Birds, Diagnosis, Therapy, and Prevention.» Jurnal Sain Veteriner, 41(3), 336-340. Revisión científica de la Universidad Gadjah Mada (Indonesia) que sirve de base a la mayor parte de este post, con los dos tipos de patas abiertas, el gen CDKN3, los distintos métodos de corrección y el caso clínico de la ninfa con luxación de rodilla.
- Dr. Ron Hines, veterinario, Vetspace/2nd Chance. «Correcting Spraddle or Splay Leg in Baby Birds.» Recurso veterinario especializado en rehabilitación de fauna, con la explicación detallada y paso a paso del proceso de vendaje y corrección en polluelos.
- World Parrot Trust, revista PsittaScene. «Your Feathered Friends’ Feet.» Artículo específico sobre la anatomía y los problemas más comunes en los pies y patas de los loros, de una de las organizaciones de referencia en conservación y bienestar de psitácidas a nivel internacional.




