Cuando pensamos en parásitos, casi siempre nos viene a la cabeza algo visible, como un piojo o una garrapata. Pero hay todo un grupo de parásitos que viven dentro del organismo de tu loro, sin que se note nada a simple vista hasta que ya están dando síntomas más avanzados.
Hoy os contamos cuáles son los más frecuentes, cómo se transmiten y qué señales pueden avisaros de que algo no va bien por dentro, apoyándonos en manuales veterinarios de referencia y en estudios científicos con datos reales sobre estas parasitosis.
Giardia, el parásito intestinal más citado en loros
La giardiasis está causada por un protozoo microscópico llamado Giardia, y es, según el propio Manual Merck de Veterinaria, especialmente común en ninfas, aunque también afecta con frecuencia a periquitos y agapornis, sobre todo en entornos donde conviven varias aves juntas. Se transmite por contacto con heces contaminadas o por beber agua o comer alimentos contaminados con quistes del parásito, y una vez dentro del organismo, se adhiere a la pared intestinal, provocando diarrea crónica, pérdida de peso y un plumaje en peor estado del habitual, ya que la absorción de nutrientes queda comprometida.
Un detalle curioso que recoge el propio manual es que las heces de las ninfas afectadas pueden presentar un aspecto especialmente voluminoso y aireado, casi como si fueran palomitas de maíz, y que algunos ejemplares llegan a arrancarse plumas de las axilas o de la parte interna de los muslos, aunque la relación exacta entre ese picaje y la propia infección todavía no está del todo demostrada.
Un estudio reciente realizado en una clínica veterinaria, que analizó las heces de 215 aves con sospecha de giardiasis, encontró resultados positivos en un 47,6% de las ninfas adultas examinadas, un 43,4% de los polluelos de ninfa, un 14,2% de los agapornis, un 8,6% de las conuras de mejillas verdes y un 6,6% de los yacos africanos, lo que confirma que, efectivamente, no todas las especies están igual de expuestas. La buena noticia es que responde bien al tratamiento con antiparasitarios específicos recetados por el veterinario, siempre bajo supervisión, ya que la dosis y la duración del tratamiento varían mucho según la especie y el peso del ave.
Coccidios, un riesgo menor de lo que parece en un loro de compañía
Los coccidios son otro tipo de protozoo intestinal, y aquí conviene matizar bien las cosas, porque es fácil hacerse una idea equivocada de lo peligrosos que son para un loro de compañía. Según los veterinarios, se dice que el propio ciclo de vida de este parásito hace que la infección en un ave de compañía individual sea, en la mayoría de los casos, poco frecuente y autolimitada, es decir, tiende a resolverse sola sin dejar mayores consecuencias. La cosa cambia bastante en criaderos o aviarios con muchas aves conviviendo juntas, sobre todo en canarios, pinzones, minas, tucanes, loris, codornices y faisanes, donde sí puede convertirse en un problema real.
Afecta sobre todo a aves jóvenes cuyo sistema inmunitario todavía no está del todo maduro, o a aves adultas que ya están debilitadas por otro motivo de fondo, como una mala alimentación o una enfermedad crónica sin diagnosticar, situaciones en las que el estrés y el hacinamiento son factores de riesgo añadidos. Así que si tu loro vive solo o con pocos compañeros y en unas condiciones de higiene razonables, la probabilidad de que los coccidios le den un problema serio es bastante baja, aunque siempre conviene tenerlos en el radar si notáis diarrea persistente en un ave joven.
Nematodos y otros gusanos intestinales en loros
Los nematodos, o lombrices intestinales, pueden alojarse en distintas zonas del cuerpo del loro, desde el intestino hasta los pulmones o el esófago, e incluso llegar al sistema nervioso en algunos casos concretos si la especie de gusano no es la propia del ave que infecta.
El más citado es el género Ascaris, cuyos huevos no son infectivos hasta pasadas dos o tres semanas desde que se eliminan en las heces, un dato importante porque significa que una limpieza frecuente de la jaula corta el ciclo antes de que el parásito llegue a ser peligroso.
Son especialmente relevantes en loros que tienen acceso al exterior o al suelo, donde el contacto con aves silvestres portadoras, o con insectos y tierra contaminada, aumenta considerablemente el riesgo de contagio respecto a un loro que vive exclusivamente en interior y sin acceso al suelo. Otro género relevante es Capillaria, que se instala entre las vellosidades del intestino o del esófago y puede provocar, en infestaciones severas, úlceras en la mucosa y anemia.
Cestodos, los gusanos planos que suelen pasar desapercibidos
Este es un grupo de parásitos del que se habla menos, pero que merece la pena conocer, sobre todo si tu loro vive en un recinto con suelo de tierra. Los cestodos, o tenias, son relativamente frecuentes en psitácidos silvestres como yacos o cacatúas, y en aves alojadas en recintos con acceso al suelo, donde pueden ingerir insectos u otros invertebrados que actúan como huésped intermediario del parásito.
Tienen una particularidad que dificulta bastante su detección, y es que sus huevos no suelen aparecer en los análisis de heces habituales porque quedan atrapados dentro de los propios segmentos del gusano, los llamados proglótidos, así que muchas veces el diagnóstico depende de que el propio tutor llegue a ver alguno de estos segmentos en las heces, algo que no siempre ocurre. Cuando dan síntomas, suelen cursar con pérdida de peso, decaimiento y dificultad para defecar, y el tratamiento de elección es el praziquantel.
Sarcocistosis, un riesgo real y grave en loros grandes
Es una parasitosis menos conocida entre el público general, pero que aparece citada con cierta frecuencia en los manuales veterinarios como una causa de enfermedad grave y de aparición muy rápida en loros grandes. El parásito se transmite a través de las heces de zarigüeyas infectadas, que pueden llegar hasta el comedero de tu loro a través de insectos como moscas o cucarachas, o de roedores que actúan como huéspedes de transporte, de modo que ni siquiera hace falta un contacto directo con el animal portador para que el contagio se produzca.
Las especies como cacatúas, yacos o eclectus, no tienen ninguna inmunidad natural frente a este parásito, al no haber convivido evolutivamente con él, así que la enfermedad puede resultar mortal en cuestión de días si no se detecta a tiempo, y de hecho la muerte repentina sin apenas síntomas previos es uno de los hallazgos más frecuentes en los casos graves. Antes de ese desenlace pueden aparecer signos como dificultad respiratoria, debilidad, falta de coordinación al moverse y uratos de un tono amarillento poco habitual. El tratamiento se basa en combinaciones de antibióticos y antiparasitarios específicos, pero su eficacia es limitada una vez que la enfermedad está avanzada, lo que convierte la prevención en la herramienta más importante frente a esta parasitosis en concreto.
Síntomas que pueden indicar parásitos internos en tu loro
Aunque cada parásito tiene sus propias particularidades, como acabamos de ver, hay una serie de señales generales que conviene vigilar de cerca precisamente porque se repiten en varias de estas parasitosis, y que además coinciden en buena medida con las señales de alerta que ya os contamos en su día para detectar cualquier enfermedad a tiempo.
Estas son las sintomatología que más deberíais tener presentes:
- Diarrea persistente o cambios notables en el aspecto, la consistencia o el olor de las heces.
- Pérdida de peso, incluso manteniendo el apetito de siempre.
- Plumaje en peor estado del habitual, más apagado o deslucido.
- Letargo y menos actividad de lo normal, sin otra causa aparente.
- Abdomen distendido, especialmente visible en aves jóvenes.
- Dificultad respiratoria, debilidad marcada o anemia en los casos más graves y avanzados.
Si tenéis dudas sobre si el aspecto de las heces de vuestro loro es normal o no, os recomendamos nuestro post sobre cómo es la caca de un loro y qué nos dice sobre su salud, donde explicamos con detalle qué aspecto debería tener en un ave sana y qué cambios merece la pena vigilar. Ninguna de estas señales aisladas tiene por qué significar necesariamente una parasitosis, ya que muchas comparten síntomas con otras patologías, pero sí son motivo suficiente para acudir al veterinario y confirmar qué está pasando realmente.
Cómo prevenir los parásitos internos en loros
La prevención se basa, sobre todo, en la higiene y en la vigilancia constante de vuestra rutina de cuidado, ya que la gran mayoría de estos parásitos comparten una vía de transmisión muy similar, el contacto directo o indirecto con heces contaminadas. Estas son las medidas que más reducen el riesgo:
- Mantener limpios y desinfectados con regularidad los comederos, bebederos y el suelo de la jaula, retirando a diario cualquier resto de comida o heces acumuladas.
- Evitar que tu loro beba de fuentes de agua sucias o potencialmente contaminadas, dentro o fuera de casa.
- Controlar el acceso de insectos y roedores a la zona donde vive tu loro, sobre todo si convive en un aviario exterior, ya que muchos de estos parásitos usan a estos animales como vehículo de transporte hasta el comedero.
- Elevar comederos y bebederos del suelo siempre que sea posible, para reducir el contacto directo con heces acumuladas.
- Hacer análisis de heces de forma periódica, especialmente si tu loro tiene acceso al exterior o convive con otras aves de origen distinto.
Ante cualquier sospecha de parásitos internos, lo correcto es acudir a un veterinario especializado en aves exóticas, que podrá confirmar el diagnóstico con un análisis de heces y pautar el tratamiento adecuado según el parásito concreto, en lugar de recurrir a un desparasitante genérico sin confirmar antes qué es lo que realmente está afectando a vuestro lorito.
Como habéis visto, no todos los parásitos internos suponen el mismo nivel de riesgo, así que un diagnóstico certero es también la mejor forma de no alarmarse más de la cuenta ante un problema que, en muchos casos, tiene fácil solución. Recordar siempre que nosotros no somos veterinarios, que toda esta información la recabamos estudiando y formándonos diariamente para poder compartir con vosotros el mejor contenido y teneros siempre informados, pero que ante cualquier duda siempre debéis acudir a un profesional.
Referencias de consulta
Para este post hemos combinado el manual veterinario de referencia del sector con un manual específico sobre parasitología aviar de una facultad de veterinaria y varios estudios científicos con datos reales sobre parásitos en aves silvestres y de compañía.
- Hoppes, S. M. (2021, revisado 2024). «Parasitic Diseases of Pet Birds.» Merck Veterinary Manual. Referencia profesional veterinaria de máximo nivel, con el desarrollo detallado de la giardiasis, la sarcocistosis, los nematodos, los cestodos y otros parásitos internos por especie.
- Mattiello, R. «Enfermedades Parasitarias en Aves de Jaula.» Área de Medicina, Producción y Tecnología de Fauna Acuática y Terrestre, Facultad de Ciencias Veterinarias, Universidad de Buenos Aires (UBA), Argentina. Manual académico centrado específicamente en parasitología de aves de jaula, con el listado de parásitos por especie de ave de compañía y la explicación detallada de por qué los coccidios afectan mucho menos a un loro individual que a una colección de aves.
- Navas Serrano, V. M., Vila Álvarez, J. y Regalado del Valle, M. A. (2000). «Zoonosis transmitidas por aves.»Medicina General y de Familia, Sociedad Española de Medicina General y de Familia (SEMG). Revisión con datos reales de un estudio con 533 psitácidos sobre la prevalencia de infecciones zoonóticas transmitidas por aves.
- Masello, J. F., Choconi, R. G., Sehgal, R. M. N., Tell, L. A. y Quillfeldt, P. (2006). «Blood and Intestinal Parasites in Wild Psittaciformes, a Case Study of Burrowing Parrots (Cyanoliseus patagonus).» Ornitología Neotropical, 17, 515-529. Investigación de campo sobre la prevalencia de parásitos sanguíneos e intestinales en una población silvestre de loros barranqueros.
- KazemiLifshagerd, F., BehrouziNasab, O., Koochakzadeh, A. y Kazemnezhad, M. (2023). «Evaluation of Giardiasis in Companion Birds in Mashhad, Iran.» Journal of World’s Poultry Science, 2(3), 20-23. Estudio clínico con datos reales de prevalencia de giardiasis por especie, en 215 aves de compañía analizadas.




