Si convives con un loro desde hace tiempo, seguramente has vivido esta escena más de una vez…Acabas de cambiar el agua, te giras un momento… y de repente escuchas el golpe del cuenco cayendo al suelo mientras media jaula termina empapada. Y sí, aunque al principio pensamos que ha sido “sin querer”, muchos loros descubren muy rápido que tirar el cuenco de agua es divertidísimo.
En casa nos pasa muchísimo con Wilfri y Gusgus. Lo descubrieron casi como un juego y desde entonces hay días en los que parece que disfrutan más vaciando el agua que bebiéndola. Lo hacen por curiosidad, por manipulación, porque les entretiene ver cómo cae el agua o simplemente porque son loritos y necesitan interactuar constantemente con su entorno.
Lo importante aquí es entender algo fundamental y es que esto no suele ser un problema de comportamiento. En la mayoría de casos es un comportamiento completamente normal en loros. Intentar “castigarlo” o enfadarse normalmente no sirve de nada, porque para ellos manipular objetos, mover cosas y provocar reacciones forma parte de su forma natural de explorar el mundo.
La solución real suele estar en adaptar el tipo de recipiente, mejorar la estabilidad del agua y ofrecer otras formas de enriquecimiento para que esa necesidad de manipulación no se centre únicamente en el bebedero.
Por qué los loros tiran el agua de la jaula
Muchas personas piensan que el loro tira el agua “para fastidiar”, pero realmente hay bastantes motivos detrás de esta conducta. Y casi todos tienen sentido si entendemos cómo funcionan las psitácidas.
Algunos loros simplemente juegan y en cambio, otros utilizan el cuenco como parte de su exploración diaria, moviéndolo con el pico y descubriendo que pueden levantarlo o hacerlo caer. También hay aves que intentan bañarse dentro del recipiente, especialmente en verano o en épocas de calor. He de decir, que a Wilfri y Gusgus les encanta bañarse.
En otros casos, el problema es mucho más simple, el cuenco es demasiado ligero, está mal sujeto o tiene una forma fácil de volcar. Y cuando el loro descubre que puede moverlo… normalmente repetirá el comportamiento una y otra vez.
También ocurre mucho con loros muy inteligentes o muy activos que buscan constantemente interacción. Si cada vez que tiran el agua aparece una persona rápidamente, algunos terminan asociándolo con atención inmediata. En nuestro caso, Wilfri y Gusgus lo hacen claramente a modo de entretenimiento. A veces se acercan, meten el pico debajo del recipiente, lo levantan poco a poco y esperan literalmente el momento del “splash”. Les resulta divertido, especialmente cuando están muy activos o quieren llamar la atención.
Por eso, antes de buscar una solución, conviene entender que el loro no está siendo “malo”. Está comportándose como una psitácida curiosa, manipuladora y extremadamente inteligente.
Soluciones contra el volcado de cuencos
Aunque muchos loros terminan convirtiendo el agua en parte de su entretenimiento diario, existen varias formas de reducir este comportamiento sin limitar su bienestar ni impedirles interactuar con el entorno. La clave está en adaptar el tipo de recipiente, mejorar la estabilidad del cuenco y ofrecer alternativas que canalicen esa necesidad natural de manipular, explorar y jugar.
A continuación vamos a ver algunas de las soluciones que mejor funcionan en el día a día con psitácidas, tanto para pequeños loros como para aves más grandes y fuertes
Los cuencos sujetos a la jaula suelen ser la mejor solución
Después de probar muchísimas cosas, probablemente esta sea la opción más práctica para la mayoría de personas es utilizar cuencos fijados a los barrotes mediante abrazaderas, clips o tornillos de seguridad.
La gran ventaja de estos recipientes es que el loro puede interactuar con ellos sin conseguir volcarlos fácilmente. Esto reduce muchísimo los derrames y evita que el ave se quede sin agua cuando estamos fuera de casa.
Los más recomendables suelen ser los de acero inoxidable, especialmente en loros medianos y grandes, ya que el plástico termina deteriorándose con facilidad, puede romperse y además acumula más desgaste por el pico.
También existen modelos con doble sujeción o rosca de seguridad, muy útiles para aves especialmente habilidosas. Porque sí, hay loros que aprenden literalmente a desmontar recipientes normales.
Eso sí, incluso con cuencos fijos conviene revisarlos cada día. Algunos loros acaban desarrollando auténticas estrategias para moverlos, desenroscarlos o golpear la estructura hasta conseguir vaciarlos parcialmente. En general, cuanto más estable y resistente sea el sistema de sujeción, menos probabilidades tendremos de encontrar la jaula convertida en una piscina.
Bebederos automáticos
Cuando el problema con el agua es constante, algunas personas optan por bebederos automáticos a modo de fuente. Estos modelos funcionan permitiendo que el loro acceda al agua de una pequeña zona, pero sin poder manipular directamente el depósito principal. Así se evita que el recipiente pueda volcarse o llenarse de comida constantemente.
Además, el agua suele mantenerse bastante más limpia durante el día, algo útil en aves que meten pellets, frutas o juguetes dentro del cuenco tradicional.
El inconveniente es que no todos los loros entienden este sistema de inmediato o incluso a veces les produce cierto miedo o rechazo. Algunos necesitan varios días para aprender a usarlo correctamente, así que durante la transición es importantísimo vigilar que realmente estén bebiendo.
Por eso, aunque estos sistemas pueden funcionar muy bien en algunos casos, siempre conviene observar la adaptación individual de cada ave.
Los cuencos pesados pueden ayudar muchísimo
Otra solución bastante sencilla, especialmente en aves pequeñas o jóvenes, es utilizar recipientes más pesados.
Los cuencos de barro, cerámica o materiales similares tienen suficiente peso como para dificultar bastante el volteo. Además, mantienen mejor la temperatura del agua y suelen ser más estables cuando están colocados sobre superficies planas.
Eso sí, deben ser materiales seguros para uso alimentario y sin barnices tóxicos. Esto es importante porque algunos recipientes decorativos pueden contener componentes no adecuados para animales.
Cuenco con piedras de río o de playa
En nuestro caso, hay algo que nos funciona especialmente bien en verano cuando vamos a pasar varias horas fuera de casa y nos preocupa que Wilfri y Gusgus vuelquen el agua, colocamos piedras redondas dentro del cuenco. Si, has leído bien, te vamos a enseñar nuestro truquito.

Utilizamos piedras de río o de playa previamente lavadas y desinfectadas correctamente. Al añadir peso dentro del recipiente, conseguimos que sea muchísimo más difícil de levantar o volcar. Además, las piedras ocupan espacio y reducen el efecto palanca que hacen con el pico.
Puede parecer algo muy simple, pero sinceramente nos ha ayudado muchísimo en épocas de calor o días donde no podemos estar pendientes constantemente de la jaula.
La limpieza del agua sigue siendo fundamental
Aunque consigamos evitar que el loro vuelque el cuenco, el agua sigue necesitando una higiene muy estricta.
Las psitácidas meten comida, pellets, frutas, juguetes, polvo de plumas e incluso heces dentro del recipiente constantemente. En pocas horas, un cuenco aparentemente limpio puede convertirse en un foco bacteriano importante.
Lo ideal es cambiar el agua al menos una vez al día, y en verano incluso dos veces si hace mucho calor. Además, el recipiente debe limpiarse cada vez con agua caliente y un jabón seguro para el entorno del ave.
Esto es especialmente importante cuando usamos piedras, recipientes pesados o sistemas automáticos, porque la suciedad puede acumularse en rincones menos visibles. Un agua limpia no solo evita enfermedades. También favorece que el loro beba correctamente y mantenga buenos hábitos de hidratación.
Conclusión sobre los loros que tiran el cuenco del agua
Que un loro tire el agua de la jaula es muchísimo más común de lo que parece. De hecho, muchas veces forma parte de su comportamiento normal de exploración, juego y manipulación del entorno.
La clave no está en regañar al loro, sino en entender por qué lo hace y adaptar el entorno para hacerlo más seguro y práctico. Cuencos sujetos, recipientes pesados, bebederos automáticos o incluso pequeños trucos como añadir piedras limpias pueden marcar una diferencia enorme.
En casa, con Wilfri y Gusgus, hemos aprendido que muchas veces estas cosas forman parte de convivir con animales increíblemente inteligentes y curiosos. Y aunque a veces acabemos limpiando agua del suelo más veces de las que nos gustaría… también son esas pequeñas locuras las que hacen tan especial vivir con psitácidas.




