Cada vez es más habitual con estas temperaturas y las olas de calor que estamos pasando, que si sales a dar un paseo en pleno verano y te cruzas con una cotorra argentina en el suelo de un parque, quieta, jadeando, sin apenas fuerzas para moverse. No hace falta tener un loro en casa para encontrarte con esta situación, porque estas especies ya forman parte del paisaje urbano de muchas ciudades españolas como es el caso de Barcelona, y en las olas de calor son especialmente vulnerables.
Como amantes de los loritos que somos, nos parecía importante contaros qué hacer en ese momento, porque un ave que sufre no entiende de si es una mascota o no. Por eso, queremos ayudaros a identificar esta situación y poder actuar correctamente.
Cómo identificar que una cotorra tiene un golpe de calor
Aquí es donde muchos tutores se quedan bloqueados, porque un ave con golpe de calor no da señales tan evidentes como uno pensaría. No se desmaya de golpe ni cae del cielo como en las películas, al principio simplemente «no parece ella misma», y eso hace que mucha gente dude si intervenir o dejarla tranquila por si solo está descansando. Nosotros preferimos pecar de prudentes, porque hemos aprendido que en un loro los signos de malestar suelen llegar tarde y avanzar rápido.
Así que si te encuentras un ave rara en pleno verano, fíjate bien en estas señales antes de decidir qué hacer:
- Parece aturdida o desorientada, sin reaccionar como esperarías ante tu presencia.
- No vuela o le cuesta muchísimo hacerlo.
- Jadea con el pico abierto de forma evidente.
- Mantiene las alas caídas o separadas del cuerpo, sin fuerza.
- En los casos más graves, está inconsciente o no responde a estímulos.
Si el ave muestra dos o más de estas señales a la vez, no hace falta esperar a ver si «se le pasa solo». Ya tienes motivos suficientes para actuar. El golpe de calor evoluciona rápido, y cada minuto que pasa sin sombra ni frescor empeora las cosas. Así que si has reconocido alguna de estas señales, pasemos a la acción.
Qué hacer si encuentro una cotorra con golpe de calor
Vale, ya sabes que el ave tiene un golpe de calor. Ahora viene la parte donde los nervios pueden jugarte una mala pasada, porque las prisas por «salvarla ya» son las que más errores provocan.
Olvídate de meterla en agua fría, forzarla a beber o manipularla más de la cuenta puede empeorar el shock en el que ya está. Respira, ve con calma y sigue este orden, que está pensado precisamente para bajarle la temperatura sin añadirle más estrés del que ya tiene encima.
Te cuento lo que tienes que hacer:
- Protégete las manos con una toalla, un trapo o unos guantes antes de manipularla. Un ave asustada puede picotear o arañar, y así también evitas dañar su plumaje al cogerla.
- Trasládala a la sombra cuanto antes, lejos del sol directo y del asfalto caliente.
- Enfríala de forma gradual, humedeciendo con cuidado sus plumas y patas con agua templada (no fría ni helada). No le mojes los orificios nasales ni le fuerces a beber metiéndole agua en el pico, porque podría atragantarse.
- Métela en una caja de cartón con agujeros de ventilación, forrada con papel o una toalla, y déjala en un sitio tranquilo, oscuro y sin ruido. La oscuridad y la calma ayudan mucho a que un animal estresado se relaje.
- No la manipules más de lo necesario. Cuanto menos contacto directo, menos estrés añadido para el ave. Piensa que es un ave «salvaje» que no esta acostumbrada al contacto y puedes estresarla más queriendo ayudarle.
Con estos pasos no la vas a curar del todo, y eso está bien, tu papel aquí no es hacer de veterinario improvisado, sino estabilizarla y darle las mejores condiciones posibles hasta que llegue a manos expertas. Cuanto más tranquila y fresca esté cuando llegue esa ayuda, mejor pronóstico tendrá.
Estabilizar y buscar ayuda para un ave de la calle
Con el ave ya en la sombra, algo más fresca y tranquila en su caja, es tentador pensar que lo más difícil ya ha pasado. Pero esta parte es tan importante como la anterior, porque un ave estabilizada sigue necesitando revisión profesional. Un golpe de calor puede dejar secuelas internas que no se ven a simple vista, y solo alguien especializado puede valorarlo de verdad.
Eso sí, si el ave es una cotorra argentina, conviene elegir bien a quién llamas primero, así que léete también el apunte que dejamos justo después de estos pasos.
- Prioriza una asociación de rescate especializada en psitácidas, si hay alguna cerca (por ejemplo, en Barcelona existe S.O.S. Cotorras). Suelen tener más experiencia específica con esta especie y su enfoque está puesto en la recuperación del ave, no solo en el control poblacional.
- Contacta con el centro de recuperación de fauna silvestre de tu comunidad autónoma. En páginas como SEO/BirdLife mantiene un listado por provincias al que puedes recurrir si no conoces ninguno cerca.
- Acude a una clínica veterinaria especializada en exóticos, sobre todo si el trayecto hasta un centro de recuperación es largo y el ave necesita atención más inmediata. Te recomendamos llamar antes de ir, para que puedan orientarte si conviene llevarla allí o a otro centro que ellos mismos te indiquen.
No hay una única opción correcta, y en el caso concreto de la cotorra argentina, el orden en el que llames sí puede influir en el desenlace del ave. Por eso, si tienes a mano una asociación especializada, empieza por ahí, porque como todos sabemos hay opciones que el desenlace del ave no siempre será la deseada.
Un apunte importante sobre la cotorra argentina
Si el ave que has encontrado es una cotorra argentina, hay un matiz legal que conviene tener claro antes de nada. Desde 2013, ambas especies están incluidas en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras (Real Decreto 630/2013), la lista donde el Gobierno recoge aquellas especies que, por su capacidad de expandirse y competir con la fauna autóctona, no pueden poseerse, comercializarse ni criarse en España. Esto no es un matiz burocrático sin importancia. Significa que, aunque encuentres una cotorra dócil, sana en apariencia y con ganas de quedarse en tu hombro, la ley no permite quedártela como mascota, ni siquiera «de forma temporal» o «hasta que se recupere».
Entendemos que esto pueda generar dudas, porque el instinto de cualquier amante de los loritos es querer cuidarla en casa hasta verla bien, y no estamos hablando de que la abandones y la dejes ahí. ¡Nosotros no lo haríamos tampoco! Pero queremos informarte para que seas consciente en todo momento y puedas actuar en relación a esta situación.
Así que si te cruzas con una cotorra argentina con síntomas de golpe de calor, el procedimiento es exactamente el mismo que hemos visto arriba de estabilizarla. Pero la diferencia está en lo que viene después de esa llamada, no en cómo la ayudas en el momento. Ayudarla sigue siendo lo correcto, solo que deberás tener en cuenta los protocolos de actuación posterior.
Referencias de consulta
Para este post hemos combinado fuentes veterinarias, organismos oficiales y una ONG de referencia en ornitología, para daros una información que podáis seguir con total confianza.
- SEO/BirdLife – Centros de Recuperación de Fauna Silvestre: directorio oficial de la principal organización ornitológica de España, con centros de recuperación por comunidad autónoma.
- Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) – Ficha oficial de Myiopsitta monachus (cotorra argentina): documento oficial del Gobierno de España sobre el estatus legal de la especie dentro del Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras.
- Clínicas Kivet, especialistas en animales exóticos – Cotorra argentina, especie invasora: contenido veterinario sobre cómo actuar ante una cotorra herida o afectada por el calor.
- McWhorter, T. J. et al., Journal of Experimental Biology (2018) – Termorregulación aviar en el calor en loros australianos: estudio científico que documenta el comportamiento de loros silvestres (búsqueda de sombra, alas separadas del cuerpo) durante episodios de calor extremo.




