Dónde viven los loros en la naturaleza

Cuando convives con un lorito en casa es fácil olvidar que, en algún lugar del mundo, sus parientes silvestres siguen volando libres entre selvas, sabanas o bosques de eucaliptos.

Con Wilfri y Gusgus nos pasa muy a menudo, nos preguntamos cómo sería su vida si en vez de estar con nosotros estuvieran en su hábitat de origen, y la respuesta cambia muchísimo según de qué especie hablemos. Así que hoy nos vamos de viaje por el mundo para contaros dónde viven los loros, qué tipos encontramos en cada zona y cómo el lugar donde nacen condiciona hasta lo que comen.

Cuántas especies de loros hay y dónde se agrupan

Puede que no lo sepas, pero cuando dices «loro» en realidad estás hablando de una familia enorme: unas 370 especies repartidas por medio planeta. Los psitácidos «típicos» (guacamayos, amazonas, agapornis, yacos, cotorras de collar…) están principalmente entre América y África. Las cacatúas, en cambio, tienen su propio club aparte, exclusivo de Australia, Nueva Guinea y las islas cercanas.

Y luego están los abuelos del grupo, los loros más antiguos y peculiares que existen, como el kea o el kakapo, que solo se encuentran en Nueva Zelanda y en ningún otro rincón del planeta. Con tanta variedad repartida por el mundo, hay dos zonas que se llevan la palma en diversidad, América del Sur y Australasia, donde vive la mayoría de las especies que conocemos. Pero no te preocupes, que vamos viajar un poco por las zonas y te contamos.

América, el hogar de guacamayos y amazonas

El continente americano, sobre todo la franja tropical de Centroamérica y Sudamérica, es territorio de guacamayos, amazonas, cotorras y conuros. Aquí encontramos, por ejemplo, al loro barranquero, una especie patagónica que en lugar de anidar en árboles excava sus propios túneles en acantilados de arcilla, y al guacamayo jacinto, uno de los loros más grandes del mundo, especializado en romper con su pico las semillas de palmeras que otras especies ni siquiera pueden abrir.

La dieta en esta región es, sobre todo, frugívora y granívora: fruta, semillas y frutos secos abundantes en la selva. Pero hay un comportamiento fascinante que solo se da aquí. En zonas de la Amazonía, cientos de guacamayos y loros se reúnen cada mañana en paredes de arcilla junto a los ríos, conocidas como collpas, para comer literalmente tierra.

Los estudios de campo apuntan a dos motivos principales, la arcilla ayuda a neutralizar las toxinas de ciertas semillas y frutos que forman parte de su dieta, y aporta sodio, un mineral escaso en gran parte de la Amazonía occidental. Es, además, un momento de socialización, donde decenas de especies conviven en un mismo paredón.

Este tipo de adaptación tan concreta al entorno es justo lo que hace que los loros sean, además de bonitos, unos auténticos jardineros del bosque, al comer fruta y mover semillas de un lado a otro, ayudan a regenerar la vegetación por la que se mueven, algo de lo que ya os hablamos en nuestro post sobre los loros jardineros. Especies como el loro real o los distintos pyrrhura forman parte de esta misma región y comparten buena parte de estas costumbres.

África, el continente de los yacos y agapornis

En África, la diversidad de loros es menor que en América u Oceanía, pero incluye a algunas de las especies más queridas como mascotas. El loro yaco o gris africano vive en las selvas húmedas de la cuenca del Congo, mientras que los agapornis prefieren zonas mucho más secas y abiertas, como sabanas y regiones semiáridas del sur y el este del continente.

Esta diferencia de hábitat explica en parte su carácter, el yaco, criado en un entorno de selva estable, tiende a ser más cauteloso y sensible a los cambios. En cambio, el agapornis, acostumbrado a la escasez y a moverse en busca de recursos, es mucho más activo e independiente.

La dieta africana se basa en semillas, frutos y, en el caso de algunas especies del género Poicephalus, también nueces de palma, un recurso muy energético en zonas donde el alimento no siempre es constante durante todo el año.

Asia, dominio de las cotorras de collar

Asia no destaca por su diversidad de loros, pero alberga algunas especies muy conocidas, sobre todo del género Psittacula, como la cotorra o el loro alejandrino.

Su distribución llega desde la India hasta el sur de China, y muchas de estas especies se han adaptado bien a vivir cerca de zonas de cultivo para obtener su alimento (frutas y verduras), alimentándose además de semillas y grano, lo que en algunas regiones agrícolas las ha convertido en un elemento habitual (y a veces polémico) del paisaje rural.

Oceanía, el paraíso de las cacatúas y los loros que beben néctar

Si hay una región que rompe con la idea de «loro que come semillas», es Oceanía. Australia, Nueva Guinea y las islas del Pacífico reúnen a las cacatúas y a un grupo de especies verdaderamente único, los loris y loriquitos, entre ellos nuestro querido lori arcoíris y el lori escarlata. Estas especies han desarrollado una lengua con la punta en forma de cepillo, especializada en absorber néctar y polen de flores de eucalipto, y su digestión está adaptada a un aporte de azúcares mucho mayor que el del resto de loros. Investigaciones científicas sobre la evolución de este grupo muestran que ese cambio hacia una dieta basada en néctar fue clave en su enorme diversificación: los loris son, con diferencia, el grupo de loros nectarívoros más numeroso del planeta.

Especies como el eclectus, originario de Nueva Guinea, las islas Salomón y Maluku, también forman parte de esta región tan particular.

Y hay un rincón todavía más singular dentro de Oceanía: Nueva Zelanda, hogar de un linaje de loros muy antiguo y distinto a todos los demás, el de especies como el kea o el kakapo. El kea, por ejemplo, vive en zonas alpinas (el único loro adaptado a la alta montaña) y tiene una dieta tan oportunista que incluye insectos, raíces, carroña e incluso restos de otros animales, todo un ejemplo de cómo un entorno extremo puede moldear por completo los hábitos de una especie.

Un mismo orden, mil formas de adaptarse

Como habéis visto, hablar de «los loros» como si fueran todos iguales tiene poco sentido: el mismo orden de aves incluye desde especialistas en néctar hasta expertos en desintoxicar su comida con arcilla, pasando por quienes anidan bajo tierra o quienes sobreviven en la alta montaña. Y precisamente por eso nos apasiona tanto este mundo: cada especie es un mundo propio, con su propia historia de adaptación.

Referencias de consulta

Este contenido no nos lo hemos inventado: viene de estudios de campo, investigaciones científicas y fuentes ornitológicas de referencia que hemos revisado a fondo antes de escribir. Aquí tenéis por dónde seguir tirando del hilo.

  • Cornell Lab of Ornithology, Birds of the World – Base de datos ornitológica de referencia: plataforma científica internacional consultada para contrastar la distribución y clasificación de las familias de loros.
  • Schweizer, M. et al., estudio publicado en PLOS ONE (recopilado en PMC/NCBI) – Adaptaciones paralelas a la nectarivoría en loros: investigación científica sobre cómo el cambio hacia una dieta de néctar impulsó la diversificación de los loris y loriquitos de Oceanía.
  • Informe de investigación de campo «Ecología reproductiva y uso de collpas de guacamayos en Madre de Dios» (basado en los estudios de Brightsmith y colaboradores): estudio científico sobre el comportamiento geófago de los guacamayos en la Amazonía peruana y su función nutricional.
  • Infoexóticos – Dieta específica para loris y loriquitos: artículo especializado en aves exóticas sobre las necesidades nutricionales concretas de las especies nectarívoras.
  • Psittacology, especialistas en nutrición y comportamiento de loros – Guía de alimentación por especie:recurso especializado que recopila estudios científicos sobre la dieta natural de distintos géneros de psitácidas según su región de origen.

Diario de Plumas

Wilfri y Gusgus son el dúo detrás de Diario de Plumas

Especialistas en el mundo de los psitácidos que convierten evidencia en consejos prácticos de cuidado, comportamiento y bienestar.

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